{"id":9890,"date":"2025-03-20T19:25:30","date_gmt":"2025-03-20T22:25:30","guid":{"rendered":"https:\/\/criticanoespecializada.com.ar\/?p=9890"},"modified":"2025-03-20T19:25:33","modified_gmt":"2025-03-20T22:25:33","slug":"gertrud-kolmar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/criticanoespecializada.com.ar\/en\/gertrud-kolmar\/","title":{"rendered":"Gertrud Kolmar: La inevitable caricia de la noche"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-post-author\"><div class=\"wp-block-post-author__avatar\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/5d1e4e8d2d50363c4684d48fb9a83c1fb798a53171e4e0d89f490c31fe8bd2f9?s=48&#038;d=retro&#038;r=g\" srcset=\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/5d1e4e8d2d50363c4684d48fb9a83c1fb798a53171e4e0d89f490c31fe8bd2f9?s=96&#038;d=retro&#038;r=g 2x\" class=\"avatar avatar-48 photo\" height=\"48\" width=\"48\" title=\"\"><\/div><div class=\"wp-block-post-author__content\"><p class=\"wp-block-post-author__byline\"><a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/arturohernandezlit\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/www.instagram.com\/arturohernandezlit\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">@arturo-hernandez-gonzalez<\/a><\/p><p class=\"wp-block-post-author__name\">Arturo Hern\u00e1ndez Gonz\u00e1lez<\/p><\/div><\/div>\n\n\n<p>Gertrud K\u00e4the Chodziesner, conocida como Gertrud Kolmar, naci\u00f3 el 10 de diciembre de 1894 en Berl\u00edn, Alemania. Proveniente de una familia jud\u00eda asimilada, era prima del fil\u00f3sofo Walter Benjamin. Public\u00f3 su primer libro de poemas en 1917 bajo el seud\u00f3nimo &#8220;Gertrud Kolmar&#8221;, derivado de la ciudad natal de su padre, Chodzie\u017c, conocida en alem\u00e1n como Kolmar. A pesar de las crecientes persecuciones antisemitas, permaneci\u00f3 en Alemania para cuidar de su padre enfermo, mientras que sus hermanos emigraron. <\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En 1941, fue obligada a realizar trabajos forzados en la industria armament\u00edstica. El 27 de febrero de 1943, fue arrestada y deportada al campo de concentraci\u00f3n de Auschwitz, donde fue asesinada en marzo de 1943. A lo largo de su vida, escribi\u00f3 alrededor de 450 poemas, tres obras de teatro y varias historias cortas, siendo considerada una de las poetas m\u00e1s destacadas de la lengua alemana.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"780\" height=\"439\" src=\"https:\/\/criticanoespecializada.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/kolmar-1.png\" alt=\"Gertrude Kolmar pasea entre la p\u00e9rdida y la memoria, con una mirada que no elude el dolor, pero tampoco renuncia a la belleza que persiste en las ruinas.\" class=\"wp-image-9891\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/criticanoespecializada.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/kolmar-1.png 780w, https:\/\/criticanoespecializada.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/kolmar-1-300x169.png 300w, https:\/\/criticanoespecializada.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/kolmar-1-768x432.png 768w, https:\/\/criticanoespecializada.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/kolmar-1-18x10.png 18w\" sizes=\"auto, (max-width: 780px) 100vw, 780px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Familia de Gertrud Kolmar \/\/ Fotograf\u00eda: Paul Chodziesner<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><br>      Gertrud Kolmar, desde una voz delicada y vehemente, dibuja en sus poemas un paisaje donde el yo femenino se debate entre la fragilidad impuesta y una potencia interna que persiste como un fuego oculto. En <em>La poeta<\/em>, por ejemplo, el sujeto l\u00edrico se concibe como objeto vulnerable en manos ajenas, pero tambi\u00e9n como un ser que exige ser escuchado en su totalidad \u00abOyes mi voz, \u00bfpero puedes escuchar lo que siento?\u00bb. Kolmar hilvana una dial\u00e9ctica entre el silencio y el reconocimiento, una tensi\u00f3n que resuena en cada verso como un eco imposible de sofocar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Gertrud Kolmar &#8211; La poeta:<\/h2>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Tu mano sostiene cuanto soy.<br><br>Mi coraz\u00f3n late como un ave aterrada<br>\ten tu pu\u00f1o. \u00a1Date cuenta!<br>Est\u00e1s pasando la p\u00e1gina de una persona,<br>\t\tuna hecha de cart\u00f3n,<br>papel de imprenta y pegamento, y por eso mismo muda.<br>Una que no te puede escrutar con mirada infinita<br>\tdesde sus oscuros s\u00edmbolos de tinta<br>\ty es una cosa, con un destino de cosa.<br><br>Y, sin embargo, ha sido vestida de novia,<br>adornada con gemas, creada para ser amada;<br>y te pide t\u00edmidamente que abras la mente,<br>que despiertes y sientas y te dejes conmover.<br><br>Pero entonces tiembla, susurrando al viento:<br>\u201cEsto no ser\u00e1\u201d, y sonr\u00ede como si ya supiera\u2026<br>A\u00fan guarda esperanza. Una mujer siempre trata,<br>como si su sola vida fuera un simple: \u201cT\u00fa\u2026\u201d.<br><br>Luce flores negras y ojos pintados,<br>cadenas de plata y sedas de azul rutilante.<br>En libertad infantil conoci\u00f3 mayor belleza,<br>ahora se olvida de sus m\u00e1s hermosas palabras.<br><br>Los hombres son m\u00e1s sabios que nosotras:<br>hablan a solas acerca de la verdad y el enga\u00f1o,<br>de la muerte, la primavera, la forja y el tiempo;<br>\tpara decir \u201cT\u00fa\u2026\u201d yo digo \u201cT\u00fa y yo\u2026\u201d.<br><br>   Este libro es tan solo la rima de un vestido de ni\u00f1a,<br>\trico y rojo puede ser o p\u00e1lido y pobre,<br>\tarrugado quiz\u00e1, pero de manos amables<br>   y que solo por u\u00f1as amantes puede ser destrozado.<br>Y aqu\u00ed estoy, para decirme a m\u00ed misma.<br>El color del vestido, aunque deste\u00f1ido por amarga lej\u00eda,<br>\tno se ha perdido del todo: a\u00fan es real.<br><br>E imploro con un grito d\u00e9bil y et\u00e9reo:<br>  Oyes mi voz, \u00bfpero puedes escuchar lo que siento?<br><\/pre>\n\n\n\n<p>En <em>Juego de luto<\/em>, el tigre enjaulado encarna la condici\u00f3n de aquel que, desarraigado de su origen, es sometido a una domesticaci\u00f3n que no apaga su deseo de libertad. Este animal, con su dolor brillante y mudo, es met\u00e1fora de una identidad fracturada por la violencia del mundo moderno, donde la jaula no solo restringe el cuerpo, sino que deforma la palabra misma.<br><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Juego de luto<\/h2>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Leguas y leguas, recorre el tigre<br>\ten su largo camino diurno.<br>De noche, en estancias extranjeras,<br>a veces se alimenta.<br><br>Aquello que se desliza tras los barrotes de hierro,<br>\tse astilla, se parte, se perfora,<br>se grita, se esmerila y fragmenta como en invierno<br>\t\t\to tan solo se sue\u00f1a.<br><br>Escapa de casa:<br>ha desaprendido el habla de su madre.<br>\tLa jaula, tartamudea,<br>huele su anhelo, extiende su alcance.<br><br>De tormento cegador su pelaje resplandece<br>\tsu dolor sin nombre.<br>S\u00f3lo una vela, sucia de holl\u00edn, dorada,<br>un destello consumi\u00e9ndose<br>\t\ten la flama.<\/pre>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/criticanoespecializada.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/gertrud-kolmar-literatur-faschismus-verstehen-100-1920x1080-1-1024x576.jpg\" alt=\"Gertrud Kolmar\" class=\"wp-image-9892\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/criticanoespecializada.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/gertrud-kolmar-literatur-faschismus-verstehen-100-1920x1080-1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/criticanoespecializada.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/gertrud-kolmar-literatur-faschismus-verstehen-100-1920x1080-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/criticanoespecializada.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/gertrud-kolmar-literatur-faschismus-verstehen-100-1920x1080-1-768x432.jpg 768w, https:\/\/criticanoespecializada.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/gertrud-kolmar-literatur-faschismus-verstehen-100-1920x1080-1-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/criticanoespecializada.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/gertrud-kolmar-literatur-faschismus-verstehen-100-1920x1080-1-18x10.jpg 18w, https:\/\/criticanoespecializada.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/gertrud-kolmar-literatur-faschismus-verstehen-100-1920x1080-1.jpg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Por otra parte, en poemas como <em>Buenas noches<\/em>, la autora transforma un gesto \u00edntimo \u2014rezar por el amado\u2014 en un acto de preservaci\u00f3n emocional. Los objetos guardados (flores, baratijas, una fotograf\u00eda) funcionan como s\u00edmbolos de la memoria afectiva, mientras que el crep\u00fasculo gris refuerza la atm\u00f3sfera de melancol\u00eda y espera. El poema sugiere que el amor persiste m\u00e1s all\u00e1 de la distancia o la p\u00e9rdida, anclado en peque\u00f1os rituales que desaf\u00edan el paso del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Buenas noches<\/h2>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Por ti, amado, cruzar\u00e9 mis manos,<br>me sentar\u00e9 en la cama y rezar\u00e9 por ti.<br>Para qui\u00e9n ser\u00e1 si no mi negro cohosh\u2026<br><br>y las tierras del ensue\u00f1o en las que recojo<br>\tinnumerables \u00e1steres de brezo blanco,<br>en el roc\u00edo de la ma\u00f1ana; flores que guardo <br>\tjunto con baratijas muertas,<br><br>all\u00ed con tu fotograf\u00eda: su marco enmara\u00f1ado<br>y su abanico de mariposas doradas, cuyas<br>alas que florecen y arden como coronas vivas.<br><br>Y pasar\u00e1 entonces, glacial y gris, este crep\u00fasculo.<br>Este peque\u00f1o ocaso carece de luces y de brillos,<br>se abre paso en el tiempo<br>\ta trav\u00e9s de mi plegaria.<\/pre>\n\n\n\n<p>Elemento que en <em>El \u00e1ngel en el bosque<\/em> se profundiza a trav\u00e9s del desamparo existencial, ofreciendo no obstante una imagen de refugio mutuo en el v\u00ednculo humano. El \u00e1ngel, silencioso y distante, no juzga ni consuela, pero su presencia se\u00f1ala una salida simb\u00f3lica a la alienaci\u00f3n: \u201cTu coraz\u00f3n ser\u00e1 mi cuarto. Tus ojos, la ventana por donde brillar\u00e1 la ma\u00f1ana\u201d. Kolmar encuentra en el otro no una salvaci\u00f3n, sino la posibilidad de compartir la intemperie de la existencia.<br><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El \u00e1ngel en el bosque<\/h2>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Dame tu mano, tu querida mano, y ven conmigo;<br>porque queremos ir m\u00e1s all\u00e1 de los seres humanos.<br>Pues son peque\u00f1os y malvados,<br>su peque\u00f1a maldad nos odia y nos tortura.<br>Sus ojos maliciosos se escabullen por nuestro rostro,<br>\ty su o\u00eddo codicioso manosea el lenguaje<br>\t\t\tde nuestra boca.<br><br>Ya comienzan a recoger sus bele\u00f1os\u2026<br><br>\tHuyamos ahora,<br>a los campos contemplativos, de flores y<br>hierba amigables, que consuelan nuestros pies errantes<br>huyamos al arroyo que carga paciente sobre su lomo<br>impetuosas cargas, pesados barcos rebosantes de mercanc\u00edas<br>y animales del bosque que no nos maldicen.<br><br>Ven.<br>La niebla oto\u00f1al cubre con su velo y humedece al musgo<br>\t\t\tde luces vagamente esmeraldas.<br>Las hojas de las hayas circulan; reino de monedas de bronce dorado.<br>Salta a nuestro paso una roja llama estremecida: una ardilla, no otra cosa.<br>Negros y sinuosos alisos se\u00f1alan en un charco hacia lo alto<br>el brillo de cobre del crep\u00fasculo.<br><br>Ven.<br>Porque el sol est\u00e1 abajo, agazapado en su cueva,<br>\ty su c\u00e1lido aliento rojizo flota en el aire.<br><br>\tYa se abre la b\u00f3veda.<br>Bajo el arco azul y gris est\u00e1 el \u00e1ngel en pie,<br>\tentre las coronadas columnas de los \u00e1rboles.<br><br>Alto y delgado, sin alas;<br>su rostro es la pena.<br>Y su t\u00fanica tiene la palidez de una helada estrella<br>\t\tresplandeciente en noches de invierno.<br>El ente,<br>el que no dice, que no debe, el que s\u00f3lo es,<br>el que no sabe maldecir ni bendecir.<br>No peregrina en las ciudades hacia aquello que muere:<br>                   no nos mira en su silencio de plata.<br>Nosotros lo vemos, porque caminamos<br>\t\tde a dos, abandonados.<br><br>Quiz\u00e1<br>se mueva una hoja marchita en su hombro,<br>furtiva; y querremos levantarla<br>y protegerla antes de seguir.<br><br>Ven conmigo, amigo m\u00edo, ven.<br>La escalera en la casa de mi padre est\u00e1 oscura y torcida<br>\ty es angosta, y los escalones se caen a pedazos.<br>Ahora es orfandad y gente extra\u00f1a vive en ella.<br>Ll\u00e9vame a otra parte;<br>inamovible a mis d\u00e9biles manos parece<br>\t\tla vieja llave oxidada en la puerta.<br>Y grita al cerrarse. Ahora m\u00edrame en la oscuridad,<br>\t\t\tt\u00fa, mi patria de hoy.<br>Tu coraz\u00f3n ser\u00e1 mi cuarto. Tus ojos<br>la ventana por donde brillar\u00e1 la ma\u00f1ana.<br>Y todo pesar\u00eda sobre mi frente, si te fueras.<br>Eres mi casa en todas las calles del mundo,<br>\t\t\t en cada valle, en cada colina.<br>T\u00fa, techo, conmigo, desfallecido bajo el ardiente mediod\u00eda<br>\tvas a suspirar, conmigo vas a estremecerte<br>\t\t\tcuando la tormenta de nieve arrecie.<br><br>Vamos a tener sed y hambre. Juntos vamos a resistir,<br>juntos alguna vez junto al camino nos vamos a hundir y llorar\u2026<\/pre>\n\n\n\n<p><br>En su poes\u00eda, la autora recorre las tensiones entre lo dicho y aquello que se guarda como la inevitable caricia de la noche: el silencio superior al silencio humano, el callado sosiego del mundo ausente de m\u00f3viles verbalizados. Kolmar pasea entre la p\u00e9rdida y la memoria, con una mirada que no elude el dolor, pero tampoco renuncia a la belleza que persiste en las ruinas\u2026<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Conoce m\u00e1s de <a href=\"https:\/\/criticanoespecializada.com.ar\/en\/category\/literatura\/nostos\/\" data-type=\"category\" data-id=\"1541\">arturo<\/a> <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/arturohernandezlit\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/www.instagram.com\/arturohernandezlit\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">aqu\u00ed.<\/a><\/h4>\n\n\n\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gertrud K\u00e4the Chodziesner, conocida como Gertrud Kolmar, naci\u00f3 el 10 de diciembre de 1894 en Berl\u00edn, Alemania. Proveniente de una familia jud\u00eda asimilada, era prima del fil\u00f3sofo Walter Benjamin. 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