Es un momento transformador. Bienvenida la temporada de eclipses y de los cambios de signo en planetas lentos y no tan lentos.

Por Belén Puigbo.
Con la Luna Llena en Leo del 1° de febrero se dio el inicio de la temporada de eclipses. A su vez, el 20 de febrero hubo una gran conjunción en el grado 0 entre Saturno y Neptuno, ambos planetas ingresando en Aries.
Sin embargo, antes de comenzar, me gustaría aclarar que me resulta difícil escribir esta nota sobre acontecimientos astrales vistos desde miradas individuales, mientras el mundo también responde a estas configuraciones planetarias de formas que jamás hubiese imaginado ver más que en libros de historia.
Por lo tanto, no será una redacción extensa ni nos ocuparemos de lo más banal de la astrología, pero sí compartiré un par de reflexiones y consejos para, como individuos, “adelantarnos” a los impulsos que surgen de arriba hacia abajo. Como dice la ley de correspondencia, todos los actos están conectados.
Primero, quiero regalarles una frase de Nichiren Daishonin:
“El que enciende una antorcha para otros también alumbra su propio andar”.
Aclaro esto porque la conjunción de Neptuno y Saturno en Aries no solo puede darnos un impulso motivador; también puede volvernos un poco más individualistas, inclinarnos a pensar en el bien propio sin considerar el panorama general. Por eso me parece una frase pertinente: recordar que si no me olvido de los demás, también me estoy colaborando a mí misma. Como dije en varios posteos anteriores, solo si tiramos todos para el mismo lado podremos llegar más lejos.
El 17 de febrero de 2026 tuvimos el eclipse solar anular en Acuario, con la Luna en calidad de nueva en el mismo signo. El esfuerzo colectivo es necesario, y con una Luna Nueva se establece una intención hacia ello.
Luego, el 20 de febrero, se perfeccionó la conjunción —cuando dos planetas se encuentran en el mismo grado— de Saturno y Neptuno en Aries, en el grado 0. Es decir, inician allí un ciclo que les otorga un impulso mayor en un signo de naturaleza marcial.

Lo veo como algo esperanzador. Si todo indica que en la superficie —o en lo que se ve o se verá a nivel mundial— predomina lo individual o incluso lo tiránico, con el cierre de la temporada nodal Piscis/Virgo y el inicio de eclipses en el eje Acuario/Leo, tengo la sensación de que lo compartido será no solo necesario, sino también motivado por las revelaciones de las verdaderas intenciones de quienes intenten liderar desde lugares más egoístas. Siento que eventualmente, nos pararemos todos en el mismo punto y no quedará otra que apoyarnos para salir adelante.
Ahora bien, el eclipse lunar total en Virgo del 3 de marzo de 2026 nos habla de cierres y culminaciones de ciclo. Es importante destacar que a cada persona la redireccionará de manera diferente, según las particularidades de su carta natal.
Sin embargo, a grandes rasgos, podría decir que la rumiación mental y los hábitos cotidianos serán un foco central. ¿Cómo gestiono mi salud física y mental? ¿La pongo en primer plano o la sigo dejando para cuando termine de trabajar o de preocuparme?
Por supuesto, es menester recordar que lo cotidiano nos interpela a todos de maneras distintas, y no sería adecuado de mi parte dar lecciones sobre autocuidado cuando muchas personas hacen lo que pueden dentro de sus propias realidades. Aun así, quizá valga la pena recordar que un pequeño momento —por más simbólico que sea— en el que puedas conectar con vos mismo puede resultar igual de revolucionario que hacerlo en grandes gestos.
Para finalizar, quiero desearles más conciencia, autocompasión y autorregistro; y lo mismo hacia los demás.
Que en estos tiempos prevalezcan el amor y el sentido de lo grupal.
Abrazo de estrellas.