LOSHE: “Uno tiene que ser amable con uno mismo y permitirse pasar los procesos por los que está pasando. A veces estás mal y está todo bien con estar mal”

Loshe se define como una “contante” más que como cantante. Su propuesta no gira en torno al virtuosismo vocal, sino en torno a la palabra como puente hacia la emoción compartida. La artista argetina radicada hace ya 20 años en México, lanzó sus primeros singles en 2025 y prepara la salida de su primer disco: “Ahora es cuando” para esta segundo semestre del año.

LOSHE

Por Ezequiel Olasagasti


Hay artistas que interpretan canciones. Y hay artistas que te habitan el pensamiento. Loshe pertenece al segundo grupo. A través de una lírica que disecciona la “anatomía de la ausencia” y la valentía de habitar la vulnerabilidad, la artista presenta una propuesta donde la palabra es el puente hacia lo que todos sentimos y pocos decimos.

Hablamos con la cantautora sobre sus comienzos, los cambios en su vida, la relación de amor odio con la música y este nuevo proyecto musical que la llena de felicidad.

¿Cómo empezaste con la música?

Empecé con la música de muy chiquita. Mi abuela tenía un bombo y tocaba y tocaba. Y no sé, flashes, ¿viste? No sé qué me imaginaba tocando el bombo. Después, a mis 15 me regalaron mi primer teclado. No, te miento. Y empecé tocando la guitarra como a los 10. Pero me pasó que me echaban de todos lados a donde iba a aprender. Porque me hacían leer y a mí leer no me gustaba. Le metía notas que no estaban en la partitura como una rebelde. No me podía plantar a leer. Estudié, creo, que unos dos años guitarra. Estuve con Bombo y después arranqué en el teclado, como a los 15.

¿Pero había una influencia musical en casa?

No sé. Bueno, la influencia musical que tenía es que mi viejo todos los domingos, me acuerdo patente, ponía en el tocadiscos. Ponía folclore. Era mucho folclore y mucho Beatles. Eran los domingos musicales de escuchar discos y así. Pero, así como influencia musical de que tocaban algo, no. Supongo que el bombo lo tenía mi abuela de adorno y yo lo agarraba.

No te definís como cantante, sino como contante ¿Qué sería eso?

Eso es, un poco, porque yo siempre toqué en bandas. Ponele, era la tecladista, pero nunca salía a defender mis canciones yo cantándolas. Entonces, de alguna manera, no me considero cantante. Sin embargo, siempre compuse mis canciones como un ejercicio de cara hacia adentro, para mí.

Siempre digo que la composición fue una especie de salvavidas. En vez de ir al psicólogo, compongo una canción con algo que me está pasando. Entonces, componer canciones me servía, me sirve a la fecha, como para sacarme de encima lo que siento. Y lo hice durante años. Pero… Y claro, a la hora de componer, cantaba mis canciones, pero de mi puerta hacia adentro.

Y me pasó que, hace como unos tres años tuve un reencuentro. Con la música tengo una relación de amor-odio, una relación tóxica. Vamos y volvemos todo el tiempo. Hace como tres años tuve un reencuentro muy grande con ella, donde empecé a componer muchísimo. Empecé a cantar. Total, que una cosa llevó a la otra y terminé grabando el disco.

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Me metí a estudio a grabar para que mis hijos me escuchen cantar afinada. Juro que no tenía esta cosa de “voy a grabar un disco y lo voy a sacar”.

¿Fue algo que se dio de casualidad?

Honestamente, como digo en un video que va a salir ahora, me metí a estudio a grabar para que mis hijos me escuchen cantar afinada. Juro que no tenía esta cosa de “voy a grabar un disco y lo voy a sacar”. Yo produje muchos artistas mucho tiempo porque tenía una casa disquera independiente. Entonces digo: “bueno, la verdad que produje tantas cosas, ¿por qué no me meto a estudio?, grabo lo mío para que les quede a ellos algo bien grabado”.

Total que, después que lo grabé, lo pasé a un par de lugares y una canción quedó seleccionada para el soundtrack de una película. Todavía no sale. Y fue ahí que me dijeron, “¿sabes qué? Tenés que salir, tenés que lanzarlo, porque tenés que existir de alguna manera”. Una cosa fue llevando a la otra y dije: “bueno, me lanzo”. Pero un poco con este síndrome del impostor de pensar qué tanto voy a cantar. Entonces por eso es que hago este juego de palabras, que soy más contante que cantante. Porque es más lo que te cuento que lo que te canto de alguna manera.

Y a la gente ¿le gusta que le cuentes tus historias?

Tiene un gancho con la gente. Encontré que tiene un gancho con la gente las letras y lo que tengo para decir. Tengo una gran área de oportunidad en cuanto al canto, por eso digo que soy más contante que cantante.

¿Te considerás un poquito poeta también?

No sé si me considero poeta, pero considero que mis letras abordan esos lugares comunes por los que todos alguna vez pasamos, y es por eso que la gente se siente identificada. Indudablemente lo debo poner de alguna manera linda que haga que la gente enganche con eso. No sé si poeta, pero…

En esos momentos que a veces te separabas de la música y después volvías, ¿esas separaciones por qué fueron?

Yo antes tocaba en una banda, tocaba en una banda de workbeat en Argentina que se llamaba Debao Bongo Band. Y, en ese momento, queríamos vivir de la música. A mis veintipico. Después es como que se desarmó la banda. Yo me dediqué mucho a la producción. Hubo un cambio de coyuntura, de negocio. Tenía la casa disquera donde sacábamos discos, todos estos discos que tengo de atrás los saqué con mi casa disquera. Entonces, se sacaban discos físicos y el negocio de la música, ponele, que pasaba por un lugar distinto. Cambió totalmente el paradigma de cómo se escuchaba música antes a cómo se escucha ahora.

Entonces, en el medio, me fundí como casa disquera independiente. En ese medio me vine a vivir a México y como que me empecé a dedicar a otra cosa. Sin embargo, siempre me quedó esta cosita de la música como alternativa paralela. No de negocio, ni de modo de vida. Ya no era que quería vivir de eso, sino más que se volvió este salvavidas que te digo. La música como un ejercicio terapéutico de alguna manera.

Entonces, había veces que tenía rachas de “voy a componer” y había veces que nada que ver. Y así fui todos estos 20 años, hasta que ahora tuve un encuentro y estamos teniendo un noviazgo re lindo con la música.

¿Fue un cambio muy grande en tu vida y en tu carrera irte a México? O ¿podría haber sido igual desde Argentina?

 Sabés que no sé. Yo me vine a vivir acá en el 2006. Mi casa disquera la tuve por ahí del 2002, 2003. Argentina estaba pasando por unos cambios difíciles. A mí me pasó que me fundí con la empresa y vine acá. Quise seguir con el tema de la música, pero no, me dediqué a otra cosa, me dedico al marketing. No seguí con la música como negocio sino como cosa alternativa.

Sos parte de la comunidad LGBT+ y escribís desde esa experiencia ¿Sentís que todavía hay un recelo en el mundo contra la gente de la comunidad?

Sí, siempre. Siempre falta un poco más para todo. Sin embargo, siento que si comparo como están las cosas hoy en la comunidad y como estaban hace 20 años, hubo grandes avances. Sin embargo, siempre falta. Siempre falta.

¿Sentís que hay una, o que puede llegar a haber una sobre mercantilización utilizando la comunidad LGBT? Hablando de industria cultural.

No sé si desde el lado cultural, pero desde el lado político y desde el lado de marcas. Si vos vas a una marcha hoy e ibas a una marcha hace 10 años, hoy las marcas están recontra presentes. Y no sé qué tanto les queda la camiseta. Si se la ponen porque realmente les queda la camiseta o porque dicen: “esto es un área de oportunidad” y como que hay que subirse a esto para hacer publicidad.

No lo sé. Creo que hay de todo, ¿no? Creo que, hoy por hoy, somos cada vez más visibles. Todas las minorías, no necesariamente la minoría LGBT. Y esa minoría, de alguna manera, no es tan minoritaria como era hace unos años atrás en cuanto a la visibilidad. Hoy siento que hay muchísima más visibilidad. Y eso también es parte de un avance.

¿Es algo que se puede escribir o que se puede contar solamente si uno es parte?

No, para nada. Yo creo que no. Yo creo que hoy está en el país donde vivo y también en Argentina. Bueno, ahora en Argentina quieren tirar muchas cosas para atrás y es una lástima. Pero en México hay una gran apertura. Indudablemente, no es lo mismo Ciudad de México, que es una ciudad cosmopolita, que si te vas a una provincia. Esas diferencias siempre están.

Pero siento que hoy, cada vez es más la gente que puede apoyar la causa sin ser parte de. Es sentido común también. Me parece que no tenés que pertenecer a la comunidad para decir: “loco, que cada quien se ame como quiera”. Hoy por hoy, todos tenemos un amigo que pertenece a la comunidad LGBT, un conocido, y es una persona común y corriente.

Yo siempre digo que somos mucho más que nuestra preferencia sexual. Yo puedo pertenecer a la comunidad LGBT, pero soy mamá, soy hija, soy nieta, soy empresaria, soy un montón de cosas más allá de mi preferencia sexual. Creo que eso es lo importante. El tema es que todos podemos convivir entre todos y sin estar poniendo estas etiquetas que tenemos, lamentablemente. Hay que levantar la bandera para conseguir derechos y demás.

Loshe

Me parece que no tenés que pertenecer a la comunidad para decir: “loco, que cada quien se ame como quiera”. Hoy por hoy, todos tenemos un amigo que pertenece a la comunidad LGBT, un conocido, y es una persona común y corriente. (…) Hay que levantar la bandera para conseguir derechos y demás.

Grabaste un video que se llama “La historia detrás de la canción”, que es como una muestra de tu proceso creativo ¿Por qué decidiste mostrarlo?

La primera canción que saqué, que se llama “Desnudos”, tiene un estribillo muy fuerte que dice algo como que es quizás estamos todos un poco rotos de más y quizás hoy está bien estar mal. Esta cosa de, loco, normalicemos que a veces estamos mal y está todo bien si estamos mal. Estamos en mundo en donde tenemos el filtro de Instagram, siempre estás radiante. Es como que tenés que estar perfecto. Y a veces no estás perfecto. A veces estás hecho bolsa. Entonces, con esa canción, que fue la primera que salió, me escribió mucha gente diciéndome que se sentía identificada.

No levanto la bandera de hay que estar mal. Pero sí que uno tiene que ser amable con uno mismo y permitirse pasar los procesos por los que está pasando. A veces estás mal, está todo bien con estar mal.

Entonces sale “Al borde de la belleza”. Es una canción de amor, de extrañar a mi persona amada y estar en un bache de si nos animamos o no nos animamos. Hay gente que me escribió porque estaba lejos de alguien y te extraño y me está haciendo daño. Y no sé qué. Dije: “loco, está bueno, de repente, abrir esas puertas y que la gente sepa por qué vos escribiste”.

¿No se muestra mucho?

Y es como una sobre explicación, ¿no? Porque hoy me preguntaban, ¿y no será que es mejor quedar en la incógnita de por qué escribiste esa canción? Yo digo no, porque es como si alguien, en redes sociales, sobre todo, se abre y te dice: “che, a mí esta canción me queda para esto que estoy pasando”.

Está bueno que la gente sepa por qué la escribiste. No sé, a mí me gusta. A mí que soy una melómana y que cuando escucho un artista que me gusta, voy más allá de solo escuchar la canción. Me meto un poco en su historia, qué habrá querido decir y eso. Tiene un poco de misticismo atrás.

Entonces creo que está bueno abrir esa puerta. Y como tenía mucho material, tanto del estudio como del backstage del videoclip, dije: “bueno, ¿y por qué no?” De hecho también ahora sale la historia de la canción de Desnudos. También cuenta todo ese proceso creativo y qué es lo que quise decir. Qué es lo que significó para mí ser desnudo, ¿no?

Esto que me decís de la gente cuando te dice: “me sentí identificada” ¿Fue algo que vos esperabas o vos simplemente fue una catarsis que soltaste en tu música y te vino de yapa que a la gente le empezó a pegar de ese modo?

Una yapa tremenda. Como te digo, yo me metí a estudio para que mis hijos me escuchen cantar afinada. Todo lo que salió de ahí en adelante es pura sorpresa, pura ganancia. Como te digo, me estoy dejando llevar y que la música me sorprenda. Todo esto que está pasando está increíble y no me lo esperaba.

Yo esto que hice lo hice sin expectativas. Lo hice para mí y me está llevando a unos lugares que en mi vida pensé que me iba a llevar.

El video termina con una pregunta directa al espectador que dice ¿Te vas a animar a cruzar? ¿Qué encierra esa pregunta?

Y esa pregunta encierra esto de lo que estoy en el abismo. En el abismo de un universo lleno de posibilidades. Tengo la posibilidad de eso que tanto quiero delante mío ¿Me voy a animar? porque tenés que tener una valentía para decir, me tiro a la pileta y voy por lo que quiero. Yo escribí esa canción y es una canción de amor, pero también aplica para un sueño. Vos tenés un recontra sueño y te llega la oportunidad y te morís de miedo. Dejar la zona de confort implica morirte de miedo. Por eso la pregunta que hace ahí al final es ¿te vas a animar?, ¿vas a dejar de soñar lo que podría ser? sería habitar el sueño, tirarte ¿no?

¿Se te plantea esa pregunta ahora? ¿tenés un nuevo lugar a donde animarse a cruzar?

ah, yo a todo me animo, a todo digo que sí. Tengo un lema que es: “A todo que sí, después veo cómo lo hago”. Yo no me quedo con el “hubiera”. Esta cosa de: “che, y si hubiera dicho, y si hubiera hecho”. Yo me tiro la pileta, me doy unos mamporros tremendos, claramente, porque no siempre la pileta tiene agua, pero no me quedo con el “hubiera”.

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Traigo dos canciones nomás sacadas hasta ahora y que ya hayan recibido una nominación está buenísimo. Me enteré de la primera nominación el primero de junio y dije ¡Wow! Es increíble, porque hace un año que estoy con el tema de la música y recibir ya de entrada una nominación es muy fuerte. 

Sobre su nominación en los Monster Music Awards

Se viene ya tu álbum debut. ¿Con qué nos vamos a encontrar?

Vengo con tres lanzamientos: el 23 de julio salió “la historia detrás de la canción” de “Desnudos”, en agosto sale un single más, que es una chacarera, de la cual ya estuvimos filmando el videoclip y en septiembre ya sale el disco completo. El disco va a traer los tres singles que ya saqué más otras canciones más. Tres, cuatro o cinco canciones más. Estoy viendo, porque estoy en proceso de meterme a estudio y grabar algo más. Va a estar bueno. Hay cinco canciones que ya las tengo grabadas, entonces estamos haciendo un remix con los chicos de Richter electrorock.

¿Ya estás pensando en algo a futuro en cuanto a la música? ¿O es vivir ahora el momento en lo que va a salir y todavía no tenés nada?

El futuro es lo que tengo planeado hasta final de este año. He estado componiendo más, pero bueno, ahora va a salir esto que ya está grabado.

Y viene muy bien, porque ya hasta fuiste nominada para los Monster music award, unos premios a la música independiente que se entregan en diciembre ¿no?

Si, está bueno porque la verdad es que, traigo dos canciones nomás sacadas hasta ahora y que ya hayan recibido una nominación está buenísimo. Me enteré de la primera nominación el primero de junio y dije ¡Wow! Es increíble, porque hace un año que estoy con el tema de la música y recibir ya de entrada una nominación es muy fuerte. Estoy dentro de la categoría “Rock”, tal vez siento que no se relaciona tanto con lo mío, porque las dos canciones que saqué son más de un estilo más cantautora. Pero no importa, yo estoy feliz.

Ahora hay unas votaciones, que igual no es que ganas o perdés por las votaciones. Pero está bueno porque es para toda la comunidad hispanohablante y esto te pone en un lugar donde más gente te puede escuchar.

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Hoy por hoy está como todo mezclado, Los traperos están haciendo folclore, los que hacen folclore están haciendo rock. Está como mezclado y está bien.

Me sacaste el tema de las etiquetas y las categorías donde ponen a los artistas en el mundo de la música ¿vos te podrías etiquetar o decirle al público que escucharte es como escuchar algo en particular?

No, qué sé yo. Tal vez sí me queda la etiqueta de rock, en algún punto me queda la etiqueta de rock. Si vos escuchas a algunas de las bandas que están nominadas conmigo son power, no son heavy metal, pero son power. Yo estoy con la guitarrita, es música de cantautor, es un soft rock.

Hoy por hoy está como todo mezclado, Los traperos están haciendo folclore, los que hacen folclore están haciendo rock. Está como mezclado y está bien. Pero, si yo me tuviera que etiquetar dentro de un género, un soft rock, un indie rock me podría quedar. Y en términos generales podría ser algo como de folk, sin caer en folclore. Tengo una chacarera, pero es una chacarrock. Entonces no sé.

¿Vos vas por otros caminos aparte de la música? Decís, capaz que el día de mañana, ¿Me pongo a grabar algo audiovisual? ¿Me pongo a escribir? ¿Me pongo a bailar?

No, la verdad que no. Es como que siempre, el camino alternativo mío es el de la música. El camino alternativo era: voy a hacer algo con la música y ahora lo estoy haciendo. No estaría pensando en otra cosa. Pero, como digo, “que la vida me sorprenda”, nunca sabés.

¿Y seguís con alguna patita en la producción o eso ya quedó totalmente de lado?

No, de momento no estoy produciendo nada. De hecho, yo no me autoproduje, me puse en manos de una productora, porque siempre necesitas una mirada objetiva. Una con uno mismo no es objetivo para nada.

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