Ganadores del concurso de poesía de editorial Entre Tantos

La primera mitad de este año pudimos conocer a ciantos de poetas del país gracias al concurso de poesía que organizamos junto a la editorial Entre Tantos. Acá les presentamos a los ganadores y las menciones de honor de esta convocatoria.

ganadores entre tantos

La primera mitad de este año arrancó con los ánimos literarios por los cielos. Gracias a la ayuda de editorial Entre Tantos, pudimos organizar un concurso de poesía para todo el país. Como cada año, Revista Crítica No Especializada busca a esos nuevos talentos que se desparraman por toda nuestra gran nación y que solo necesitan la oportunidad de ser leídos.

No fue una tarea fácil. Cientos de trabajos inundaron nuestra casilla de correo. Nuestro jurado tuvo que ponerse en modo perfeccionista, ya que muchas obras resultaban empatadas en los primeros puestos. Finalmente, se llegó a una decisión final. Aquí les presentamos a los ganadores del “Concurso de Poesía Entre Tantos” con sus respectivas obras.

ganadores entre tantos

Soy Nahuel Arrieta (POESIA DE BARRO), nací el 7 de febrero de 1989 en la Villa 21-24 de Barracas, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. Soy hijo de Julio Antonio Arrieta, actor y precursor del cine y el teatro en la Villa 21, e hijo de María Esther Oviedo, actriz. Encontre en mí adolescencia, entre tanta pobreza, violencia y estigmatización, al arte como bandera de lucha y forma de habitar la realidad sin agachar la cabeza.
Desde muy temprana edad soy laburante y es desde ahí, desde esa posición marginada y obrera, donde mi escritura se cimienta, se revela y se festeja.
Aunque trabaje en muchos rubros para bancar la olla, mí esencia, lo que me llena quizás este en aquel berretin de Actor, murguero, rapero o en este intento de poeta.
Con 37 años, soy padre de tres hijas, un maestro en formación. Siendo el primero de mi familia, entre mis 11 hermanos, en seguir una carrera terciaria, en el Profesorado PUEBLOS DE AMÉRICA de la Villa 21.
Uso la poesía o estos berretines en rima que chamuyan de poesía— como herramienta para expresar una cosmovisión hecha de trabajo colectivo, barrio violencia y amor.
Obrero, villero, artista y estudiante. Con una pulsión espiritual que no acepta el silencio como idioma. Esta es mi obra: sin intención de romantizar la miseria, sino de ponerla en discusión, de politizar una realidad y de dejar testimonio del camino pateado por estás zapatillas rotas y embarradas.

Fantasía de cereal

Imagine un cereal en mí platón
mientras la cuchara en la taza
danzaba otra vez la canción
de un niño rubio en una plaza
sonriendo en la televisión
cuando un tigre bueno lo abraza.
Soplando mí verde porción
calenté mis manos en las brasas.
Mí viejo con un overol
leía el diario y lo que pasa.
Temprano despertaba el sol
Silbaba la pava en casa
Mí guardapolvo blanco, en rol
de guardián, a mí sueño disfraza
de igual…y mí jeta de insurrección
Vuelve a hacerme calabaza.
Las zapatillas del X2
pateando piedritas, desplaza
a la inocencia y al amor
cuando el estigma las reemplaza
por violencia y por temor
por qué el tigre no me abraza.
Mirando fijo al pizarrón
sentía un quilombo en la panza
_ ¡¡Arrieta Atienda la lección!!
Dice la seño, mientras me aplaza.
Un timbre anuncia el comedor
y todos corremos en masa.
Nadie quedó como lector
de un pizarrón que amenaza
hacer de nuestro hambre el motor
que los motiva a nuestra caza.
Quizás el niño del televisor
con un tigre bueno que lo abraza
pueda leer el pizarrón
sin aspirar calor de brasas
Hoy vestido con overol
Veo la cuchara en la taza
De mí hija viendo el televisor
y la pava silbando en la casa.
¿Es cíclico el frío y el temor?
¿Se repetirá aquella amenaza?


Ludmila Yael Suarez (Ezeiza, 28 de octubre) es estudiante de tercer año del Profesorado de Educación Primaria y actualmente ejerce la docencia en una Unidad de Desarrollo Infantil.

Lesbiana, feminista, amante del cine y de la poesía, escribe desde que tiene memoria. Encontró en las palabras una forma de habitar el mundo, de nombrar aquello que duele, aquello que incomoda y aquello que suele permanecer en silencio.

Con miedo, dudas y algunos altibajos, se animó a compartir sus poemas en redes sociales bajo los nombres @poetizamialma y @yaeluud. Desde allí construye una escritura íntima y sensible, atravesada por lo cotidiano, la identidad, la memoria y las pequeñas grietas por donde se cuela la belleza.

Escribe con la esperanza de ser comprendida y de que algún verso encuentre refugio en el alma de otra persona. Sus poemas nacen entre sombras y preguntas, pero siempre buscan encender una luz.

ganadores entre tantos

El aula Grita

Entre pizarrones y cuadernos,
los nombres que se borraron siguen gritando.
Todos se llenan,
pero nadie cuenta los cuerpos desaparecidos,
los nombres olvidados,
las historias que terminaron antes de tiempo.


Ellas no están,
pero sus sombras se sientan en los bancos,
en los pasillos,
en cada hoja arrugada que sigue latiendo
bajo la tiza que aún escribe.


En cada esquina hay ausencia:
las mujeres crecen como árbol clandestino,
la rebeldía florece en lápices y oraciones,
en pequeños matices que buscan respuestas,
pero el monstruo sigue espantando
arrebatando la presencia.


Enseño letras, números,
pero también el valor de existir,
de no ser silenciada,
de reclamar el derecho a caminar sin miedo.


Recojo cenizas de los cuadernos
y dibujo caminos donde nadie pueda borrarlas,
donde la memoria y la palabra florecen como fuego,
en los corazones que aún laten.


Cada aula que habito es territorio de resistencia.
Aprender es también proteger,
enseñar es enciende estrellas
y que si caen, se recogerán,
se encenderá un fuego
que irradie recuerdos, mujeres, resiliencia, vida.


Y si el mundo insiste en callarlas,
que mis clases, mis palabras y mi corazón,
se conviertan en luna que vigila,
que recuerda, que no olvida.


Porque hoy hay estudiantes, docentes, mujeres,
que no están.
Pero laten en cada rincón,
en cada gesto de memoria y de risa,
por toda la eternidad.


ganadores entre tantos

Emanuel Elías Sánchez (Mariano Acosta, provincia de Buenos Aires, 1986) es escritor y estudiante avanzado de la Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata. Su escritura parte de una premisa fundamental: ir adonde los registros oficiales no llegan y quedarse ahí.


Bajo el seudónimo Cyber Náufrago, construye un universo literario que cruza fronteras entre géneros. Por un lado, desarrolla un núcleo narrativo de ciencia ficción social ambientado en una Buenos Aires anegada; por el otro, indaga en el realismo y en una poesía que hace foco en la vulnerabilidad urbana.

 

Obras como Es marzo son un reflejo de esta última vertiente: textos que capturan el pulso de la ansiedad contemporánea, la inmediatez de la tecnología y el peso abrumador de la rutina diaria.
Su obra literaria ha logrado reconocimiento tanto en Argentina como en el exterior. En el terreno de la narrativa y la experimentación, su texto Inventario de lo que permanece obtuvo el primer premio en el XV Premio de Literatura Experimental “Sporting Club Russafa – Carlos Moreno Mínguez” (Valencia, España), donde el jurado destacó “la originalidad del texto y el esmerado cuidado en su elaboración”.

Asimismo, su libro Hijos de Algo ganó el Primer Premio Internacional de Narrativa “Ignacio Manuel Altamirano” 2026 en México, y su relato República Olvidada fue galardonado en el certamen bonaerense “Memorias de Cromañón”. En el ámbito poético, destaca el primer premio en el Premio de Haikus, Tankas y Poesía Breve de Ávila (España) con su obra Duramen, y el primer puesto en el XIX Concurso Literario de la Biblioteca Popular Alejo Iglesias por Archivo muerto.


Con publicaciones en diversas antologías y revistas, su literatura busca interpelar desde la intimidad, dando testimonio de aquello que resiste en los detalles más invisibles del día a día.

Es marzo

Prendo el teléfono con la cara.
Duolingo me dice que fallé ayer.
Son las siete de la mañana.
La heladera hace ese ruido raro de nuevo,
el que el dueño dijo que era normal
y yo le creí porque no sé nada de heladeras.

Pongo agua a calentar.
Busco en YouTube: meditación guiada para ansiedad masculina.
Cuatro minutos. Puedo.
Me siento en el piso porque en internet dijeron que el piso.

La voz dice: cerrá los ojos.
Los cierro.
El vecino del cuatro prende la amoladora.

La voz dice: soltá el peso de tus hombros.
Pienso en el plazo fijo que vence el jueves.
Pienso que no tengo plazo fijo.

La voz dice: respirá desde el abdomen.
Meto la panza.

La voz dice: sos suficiente.
El agua se pasó de hervor.
Hay vapor en el espejo del baño.

Escribo con el dedo: todo bien.
Se borra solo antes de que lo vea alguien.
Me ducho.
Se corta el agua caliente a los tres minutos, como siempre.

La voz sigue hablando sola en la cocina.
Dice que merezco paz.
Dice que el universo me sostiene.
Dice el nombre de alguien que no soy yo.

Me seco con la toalla que tiene el dibujo de un barco
y un agujero chiquito en una esquina
que no cosí todavía
aunque dije que lo iba a coser en marzo.
La aguja está en el cajón desde octubre.
El hilo, no sé.

Me miro.
El vapor del espejo ya se fue.

Es marzo.


Nani estudió actuación, dirección, teatro musical, dramaturgia y actualmente cursa el profesorado de teatro. Trabajó en numerosos proyectos en la ciudad de Rosario y Buenos Aires. Además formó parte del elenco a bordo de los cruceros de Disney viajando por el mundo. Actualmente actúa y dirige el infantil “Narcissa y su jardín encantado” de su autoría. Forma parte de la antología “Las amigas de las poetas” de Editorial Entre tantos y de la compañía teatral “La llave” como directora, actriz y dramaturga.

ganadores entre tantos

Exilio

Me fui
pero el mar no.
Sigue ahí,
golpeando la costa como si supiera
que yo también
soy espuma deshecha en otro idioma.
Te dejé esperándome
en la orilla de los días,
como quien deja encendido
un faro para los barcos perdidos en un mar demasiado playo
Y aunque ahora la ciudad me traga
con bocas que no pronuncian mi historia,
en la noche,
cuando todo calla,
escucho el oleaje adentro
que me recuerda que
por más fronteras que cruce
por más océanos que atraviese
por más distancias que invente
no hay exilio, patria ni nombre ajeno
capaz de salvarme de mí misma


ganadores entre tantos

Doctora H.C. en Excelencia Educativa Iberoamericana – Master en Gestión Educativa Iberoamericana – Declarada Mujer del Año por el Honorable Senado de la Provincia de Buenos Aires – Escritora, Pintora, Artesana, Ceramista – Asesora literaria – Mentora espiritual –

Posee más de cincuenta reconocimientos en su labor literaria y docente; tiene libros publicados en los géneros: novela, cuentos, cuentos infantiles, poemas, espiritualidad.

El cristo que somos

En las cenizas de cualquier miércoles encontré el alivio.
No hizo falta dioses ni castigos.
Hubo un poco de soledad y algo de incertidumbre
derrumbando muros impuestos.
No sé si la inconsciencia me cortó las cadenas
o la repetición insensata y constante de un presente rancio.
El agua turbia que inundó el mundo de lo visto
no salvó especies pero encontró especímenes.
Algo hizo que las plumas de mis alas crecieran
las plantas de mis pies se relajaran
y el camino que hasta entonces era errátil
comenzó a tener claro destino de lo desconocido.
Uno más de los tantos silencios hechos pájaros
un desaparecido y uno encontrado completando
a una abuela que no cesa la búsqueda.
El delantal de la madre de ese que hoy es exitoso
y aún come pan con queso sobre la mesada.
Algún buen pastor de ovejas que acompaña el descarrile sin oprimir.
Lo simple de lo complejo
lo escondido entre la sencillez de la existencia.
Un sueño que se realizó y miles que se esfumaron.
La niña que bajó de la hamaca hacia el infinito y pide abrazo de madre.
El puchero que humea en el rancho
que todos evitan mirar y huele a hogar.
No saber por qué, ni para qué
no tener por qué, ni para qué.
Encontrarme a mí misma y reconocerme en todos
parece ser el secreto de la vida que me trajo como zanahoria al burro
arando la experiencia dictada con cultura, esfuerzo y trabajo.
Entendiendo al fin que todo está escrito, todo está dicho
aunque todo está por hacerse y por decirse
en la incoherente fibra del humano.
No soy quien y a la vez soy todo para decirte que habrá mañana
si tu mirada se detiene un segundo
y reconoce que el mundo te pertenece
siendo responsable de habitarlo y de crearlo cada día.
Hierve la olla sobre mi cocina
espero que la mesa se colme de risas
aunque los platos no estén tan llenos como merecemos
no nos quitarán jamás lo que realmente somos.


Soy Mauro Argañaraz. Tengo 29 años, soy licenciado en economía y administración agraria. Hago e hice talleres con La Apoteca (Lu Pino y Sofi Collavino) y Un Sapo Intuitivo (Javier Roldan). Coordino el ciclo de la calle, ciclo de escritura y lectura en la casona de humahuaca, donde recitamos poesía rebelde/ contestataria/de resistencia y juntamos alimentos para la olla popular del parque de la estación

ganadores entre tantos

Los patos

El mantel todavía húmedo
sobre la madera indica que
en fila iban subiendo
desde abajo de la mesa
habían entrado sedientos
por apertura o descuido
de una puerta sin cerrar
claramente se han ido
vestidos de sombras blancas
con un vuelo de rocas en las plumas
antes de que el mediodía los descubriera
y le dieran más motivos al disparo
del dueño del agua
saben en piel que en el norte hay poca
porque calienta y pica más el sol
que hay hambre y balas para cada boca
que el derecho de propiedad es sagrado
y por eso bien podrían ser estampados
contra el mármol del armario
los patos se han ido antes de volverse salsa
antes de que se rompa el bloque blanco de cordura
o de que las lagunas ya no aguanten el mercurio
se han ido antes de que las masas glaciares caigan
con el mismo ímpetu con el que cayeron los vasos.

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