Literatura y religión

Literatura y religión parece un concepto que solo llega a los lectores que lo eligen. Sin embargo, el peso de los dioses, la iglesia o la espiritualidad en general; son temas que componen gran parte de las obras literarias. Sea como disparador o como crítica, la religión es parte de la literatura aunque pensemos que podemos evitarla.

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Por Ezequiel Olasagasti.

Terminó semana santa y, para los que no se fueron, pudo haber sido un momento de reunión con la familia. Y, obviamente, todos repetimos como un mantra (en voz alta o para nuestro interior) “No se habla ni de religión ni de política”. Una regla social que nos impusimos para que nadie, entre los huevitos de chocolate y la rosca con ese huevo que hace levantar una ceja al de bromatología, pueda escandalizarse. Lo que menos queremos es que alguien se atragante víctima de un debate que puede salirse de control.

“No politicen todo”, se escucha de boca de quien no entendió que todo, en especial la literatura, tiene intrínsecamente un mensaje político.

Con la religión pasa lo mismo, y mucho más cuando retrocedemos en la línea de tiempo de la literatura. Puede que ya no se muestra de forma tan explícita como antes, pero lo espiritual está dentro de las obras, aunque el título de la misma no sea necesariamente el nombre de un santo, un dios o una institución eclesiástica.

Resulta una tarea ciclópea tratar de abarcar todo el tema “literatura y religión” en estas líneas. Y antes de que corten su lectura al grito de “yo soy ateo, no leo literatura religiosa”, dense un minuto para preguntarse: ¿no leo literatura religiosa? Suerte tratando de escapar de todas las referencias y temas religiosos que muchos autores, incluso más ateos que cualquiera, dejan en sus escritos. A veces, en contra de la religión misma.

la asamblea de los dioses | CnE

Decir que uno no consume literatura religiosa, pero al mismo tiempo ser fanático de los mitos griegos es caer en una contradicción. Estos fueron y son literatura religiosa. Era la forma que tenían de explicar, de forma sobrenatural, los sucesos de esa época. Hoy sabemos que el relámpago se genera por la energía de las gotas chocando en las nubes. Pero hay que entender que, el siglo VII antes de Cristo, era más sencillo decir “Dios lo hizo”. O más bien, “Zeus lo hizo”.

El poeta Hesíodo, con su “cosmogonía”, fue uno de los primeros en generar una especie de Biblia donde se narraban los orígenes del hombre, la naturaleza y todo lo que se conocía. Esto desde un punto de vista euro centrista, claro. Debido a que todo el pensamiento occidental viene de Grecia. Pero todas las regiones del mundo tenían su mito de la creación del mundo. Comparada con la filosofía que después crearon los helenos, esos mitos pueden quedar como meros cuentos. Pero cabe aclarar que todo lo dicho por Hesíodo es anterior a la filosofía. Fue la base a la que pudieron oponerse todos.

La Biblia fue uno de esos tantos orígenes mitológicos de todo. El Antiguo Testamento habló de la creación, de que todo existe hace cuatro mil años. Luego sacaron una secuela llamada Nuevo Testamento”, protagonizada por Jesucristo. Algunos todavía esperan con ansias el final de la trilogía.

Estos textos religiosos de las antiguas civilizaciones, comparten historias cambiándole algunas cositas. En el poema épico de Gilgamesh, un texto de la cultura sumeria, se habla de un diluvio que arrasó con casi toda la humanidad. ¿Noé fue un plagio? ¿La Atlántida de los griegos lo fue? No, solo otra forma de explicar un hecho que compartieron en el tiempo algunas civilizaciones. En una época donde tal vez no había mucha creatividad o no se reclamaba tanto copyright.

La Biblia, la ames o la odies, fue por mucho tiempo uno de los libros más populares del mundo. O del mundo occidental al menos. Piensen que lo único que se le leía a la gente era eso. En las misas y en los festivales de cualquier índole. Los primeros en transcribir la Biblia (copiarla) fueron los sacerdotes de los templos. Ellos eran de los pocos alfabetizados de la población. De este modo, tenemos que admitir que le debemos a la iglesia la difusión de cultura. Incluso, muchos sacerdotes rebeldes traducían y transcribían otros textos que no estaban en la más alta estima de la Iglesia. Fue así que permitieron que más literatura llegara al pueblo. Sin embargo, como se dice una cosa se dice la otra, ya que fue la iglesia quien en sus picos de poder, censuró y destruyó los textos y el arte que consideraba hereje.

dante | CnE
La divina comedia esta estrechamente ligada con la religión católica que imperaba en la época de Dante Alighieri. Aunque es critica de la misma, no se aparta de lo considerado correcto para el buen cristiano.

La Biblia fue el primer libro impreso en la famosa imprenta de Gutenberg. Imprenta que, según Borges, arruinó todo, ya que a partir de ella se iba a publicar incluso a los que no merecen ser publicados. Siempre tan dulce Jorge Luis. La Biblia se fue extendiendo por todo el mundo conocido, democratizando la lectura. Es el único libro que podés tener de forma física de manera casi gratuita. Es este el que les dan a los presos, a los niños de escuelas, a los pueblos originarios que nunca tocaron el lomo de un libro en su vida. Es más que recomendable leer la Biblia. Aunque no seas religioso, incluso. Literariamente hablando, es un libro muy entretenido, al estilo de Las mil y una noches, La Ilíada o cualquier libro antiguo lleno de mitos y leyendas. La Biblia ya se convirtió en algo que ya forma parte de la cultura pop. Era (es) extraño que nadie conozca, al menos, algunos conceptos básicos de la religión. Ayuda el hecho de que, en esencia, todos los libros religiosos son muy parecidos. El cielo, el infierno, los profetas, etc. Estos aspectos son los que los escritores más utilizaron.

El escritor británico John Milton, escribió un poema al estilo de la divina comedia llamado: El paraíso perdido. En este, se toma (al principio) al personaje del ángel caído que se reveló contra Dios y se lo pone en la piel de un paria al que todo le sale mal y que vive en la inconformidad absoluta de un perdedor. Muy alejado de la idea de Diablo poderoso que nos llegó a nuestro tiempo.

Otro ejemplo de cómo la iconografía religiosa ya está tatuada en el inconsciente colectivo, es recapacitar en lo que pensamos cuando leemos el cuento Un señor muy viejo con unas alas enormes de García Márquez. Es imposible que al ver la descripción del viejo no pensemos en un ángel. Podrán rebuscar otras explicaciones, pero, aunque no afirma nada el autor, es imposible que no veamos un ángel. Siguiendo con García Márquez, se ve la importancia de lo sagrado en el cuento “La santa” parte del libro “Doce cuentos peregrinos”. Un cuento y, sobre todo, un libro muy recomendable. Se habla mucho del Gabo novelista y no tanto del Gabo cuentista. 

garcia marquez | CnE
El texto de García Márquez funciona como crítica a una sociedad consumida por los tabúes y las creencias. Son estas las que pueden convertirse en las más crueles y prejuiciosas.

¿Qué sería de la literatura de terror sin la iconografía religiosa? sobre todo, el uso del diablo. Aunque es verdad que los principales exponentes no necesitaron de esto. Por ejemplo, Edgar Allan Poe utilizaba la propia psiquis humana y su descenso a la locura; mientras que Lovecraft creaba a sus propios demonios en su propio universo.

Sin embargo, el diablo fue el antagonista principal de muchas historias clásicas: desde El Fausto de Goethe, El diablo y Daniel Webster de Stephen Vincent Benét o (nuestra versión argenta) El Santos Vega de Rafael Obligado. Las tres historias se separan por años y océanos de distancia, pero tocan un tema común: la lucha del hombre contra el diablo que quiere su alma. Que busca reclamarla como pago de un trato o una apuesta. Aunque siempre están las versiones positivas, como la película Encrucijada donde vemos a Karate kid (Ralph Macchio) tocando la guitarra mejor que Steve Vai y basado en la leyenda de Robert Johnson. O el violinista de la canción “The devil went downt to Georgia”, basado tal vez en la historia del violinista Giuseppe Tartini.

Sé que nos estamos yendo mucho de la literatura ¿o no? Tal vez no haya mejor representación del diablo como amenaza que en la novela “El exorcista” de William Peter Blatty. Donde, por supuesto, la religión cumple un rol protagónico. Recordemos que los curas (el padre Merrin y el padre Karras) son los buenos, los héroes de la historia. La región aquí es la solución contra el mal.

Autores críticos de la religión siempre hubo. Más que nada, las críticas vienen de los autores ateos. En las historias de Stephen King, podemos encontrar un tropo (elemento, tema o característica que el autor utiliza en determinados géneros) repetido hasta el hartazgo. Este consta de la utilización de personajes, muchas veces relevantes para la trama, que son unos fanáticos religiosos.

José Saramago, un autor del que hablamos mucho aquí, tampoco fue muy amable con la Iglesia en sus obras. Tal vez el hecho de haber sido educado bajo la fe católica en colegios religiosos influyó. Esto se da mucho, no existe persona más atea que aquella que fue criada bajo la religiosidad más severa. Ese adoctrinamiento funciona muy bien, ¿no?

cain | CnE

” Se mirase donde se mirase solo se veían ruinas, cenizas y cuerpos carbonizados; en cuanto a la mujer de Lot, esta miró atrás, desobedeciendo la orden recibida, y quedó transformada en una estatua de sal; hasta hoy nadie ha conseguido entender por qué fue castigada de esta manera, cuando es tan natural que queramos saber qué pasa a nuestras espaldas, es posible que nuestro Señor haya querido escarmentar la curiosidad como si se tratase de un pecado mortal, pero eso tampoco va en abono de su inteligencia. Véase lo que sucedió con el árbol del bien y del mal, si Eva no le hubiese dado de comer el fruto a Adán, si no lo hubiesen comido, todavía estarían en el jardín del Edén, con lo aburrido que era aquello. En el regreso, por casualidad, se detuvieron un momento en el camino donde Abraham estuvo hablando con el Señor y ahí Caín dijo, tengo un pensamiento que no me deja… pienso que había inocentes en Sodoma y Gomorra

Caín fue la última novela de Saramago antes de dejar este mundo físico. Aunque ya había dado su re imaginación de la Biblia con “El Evangelio según Jesucristo”, una de sus obras más conocidas, es en Caín decide abordar el Antiguo Testamento. Volviendo a contar esas historias que nos contaron mil veces: Adán Y Eva, El arca de Noé, las ciudades de Sodoma y Gomorra, etc. Decide contarlo desde el punto de vista de Caín, el hijo maldito de Adán, quien fue condenado a marchar por la tierra con la marca de la maldad por haber matado a su hermano Abel.

Volviendo para los pagos latinoamericanos, un continente sumamente afianzado a la religión cristiana, vamos a encontrar siempre algo de la iglesia en su literatura. Esto se da tanto para bien como para mal. Desde las iglesias cómplices de las dictaduras, a la fe de los campesinos pobres que no tienen otra cosa a la que aferrarse para seguir viviendo. Esto puede verse en la literatura de Juan Rulfo, donde los personajes siempre tienen un rezo en la boca, van a la iglesia, rezan por sus muertos, etc. Cuando Rulfo escribió “Pedro Páramo”, su obra más conocida en su breve cuerpo literario, la sociedad vivía una época tumultuosa. Se atravesaba un periodo de separación de iglesia y estado. En un país tan católico como México, esto no es algo menor y Rulfo lo plasmó en los conflictos de sus personajes.

Para cerrar, y porque no se ha hablado mucho de poesía, vale la pena mencionar a Ernesto Cardenal. Fue un poeta nicaragüense que mezcló el cristianismo con el sentimiento de revolución latinoamericana. Fue parte, incluso, de movimiento sandinista. Esto derivó en un libro llamado “Salmos”. En este, el autor toma los verdaderos salmos de la Biblia, modificándolos para expresar sus ideas revolucionarias.

 

Oh Dios acaba con el statu quo

                        arranca los colmillos a los oligarcas

Que se escurran como el agua de los inodoros

                        Se marchiten como una hierba bajo el herbicida

Ellos son los “gusanos” cuando llega la Revolución

No son células del cuerpo sino que son microbios

            Abortos del hombre nuevo que hay que botar

Antes de que echen espinas que los arranque el tractor

El pueblo se divertirá en los clubs exclusivos

tomará posesión de las empresas privadas

el justo se alegrará con los Tribunales Populares

Celebraremos en grandes plazas el aniversario de la Revolución

                                   El Dios que existe es el de los proletarios

Salmos | CnE

Solo se ha arañado en esta nota la superficie de los que puede ser un océano infinito. La intertextualidad de la las obras con la religión abarca un mundo enorme a través de cientos de años. Tal vez, otro día hablaremos de lo político en la literatura. Algo de lo que tampoco puede escapar el arte y la cultura. Pero, por ahora, no queda más que pensar cuánta literatura religiosa hemos consumido, aunque nos consideremos ateos, agnósticos o creyentes.

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